Este artículo acompaña la página para pacientes. Distingue la reducción de cornetes de la cauterización de un punto de sangrado: compartir una herramienta no vuelve equivalentes sus indicaciones ni su evidencia.
Nariz tapada y cornetes
Los cornetes forman parte de la anatomía normal de la nariz. Su aumento de volumen puede contribuir a la obstrucción, junto con el tabique y la válvula nasal, la zona estrecha de entrada del aire. En una encuesta clínica estadounidense de 1.906 pacientes con molestias nasosinusales, el 72 % tenía hipertrofia de cornetes inferiores y el 64 % tenía síntomas de obstrucción graves o extremos según el cuestionario NOSE. [1]
Rinitis y dato chileno
La rinitis es una inflamación del revestimiento nasal que puede acompañarse de obstrucción. No toda rinitis es alérgica ni toda obstrucción depende de los cornetes. El ensayo de cirugía frente a placebo que se describe más abajo seleccionó precisamente personas con rinitis persistente y cornetes aumentados de volumen. [2]
Existe un estudio primario chileno: Caussade y colaboradores analizaron 4.594 cuestionarios de escolares de Santiago, de 6–7 y 13–14 años, recogidos en 2000. Diferenciaron síntomas alguna vez, síntomas en el último año y diagnóstico médico, y los compararon con una encuesta de 1994. Encontraron aumento de los tres indicadores entre ambas mediciones. [9]
Tabique y cornetes
El consenso AAO-HNSF de 2015 sobre septoplastia con o sin reducción de cornetes se dirigió a adultos de 18 años o más. Mediante un proceso Delphi, 20 declaraciones alcanzaron consenso y 13 no lo alcanzaron. La septoplastia se definió como una intervención para corregir un tabique desviado y mejorar función, forma o ambas. [7]
Láser y otras técnicas
En un ensayo aleatorizado con procedimiento placebo, 98 pacientes se distribuyeron entre radiofrecuencia, diodo, microdebridador y placebo. A los 3 meses, todos los grupos mejoraron su percepción de obstrucción, incluido el placebo. Las tres intervenciones activas mejoraron más que el placebo. [2]
Otro ensayo trató un lado de la nariz con diodo de 940 nm y el otro con radiofrecuencia. De 27 participantes, 26 completaron el protocolo. A los 3 meses mejoraron los síntomas con ambas técnicas, sin diferencia significativa entre ellas; las medidas objetivas no mejoraron significativamente. [3]
Una revisión sistemática de 62 estudios incluyó turbinectomía, resección submucosa, radiofrecuencia, microdebridador, láser y electrocauterio. Las técnicas revisadas mostraron mejoría de la obstrucción comunicada por los pacientes. Sus comparaciones directas no permiten declarar un ganador universal. [4]
La revisión de 13 artículos de Kanesan y colaboradores encontró alivio subjetivo semejante entre microdebridador y diodo, sin diferencia significativa en la medición acústica del espacio nasal. Frente a radiofrecuencia, el microdebridador obtuvo mejores resultados subjetivos, pero mayor sangrado posoperatorio; la ventaja no se reprodujo en las evaluaciones objetivas. [5]
Para la comparación con turbinectomía parcial, un estudio no aleatorizado de 60 pacientes, con seguimiento de 6 meses, comunicó resultados favorables al diodo en obstrucción, sangrado, dolor y cicatrización. [8]
Resultados y límites
Un estudio descriptivo de reducción de cornetes con diodo describe la introducción de la fibra bajo la mucosa, buscando evitar lesión de su superficie, con anestesia local y manejo ambulatorio. Es una posibilidad para pacientes seleccionados: no demuestra que toda intervención pueda hacerse en una consulta ni acredita las condiciones de la sala propia. Hubo dolor, costras y secreción sanguinolenta después del procedimiento. [12]
En el seguimiento comparativo de Harju y Numminen, 78 pacientes acudieron a los controles de 3 meses y 3 años. Diodo, radiofrecuencia y microdebridador mantuvieron mejorías subjetivas de obstrucción y calidad de vida frente al inicio. [6]
Una serie prospectiva de 45 pacientes, seguida durante 6 meses, describió mejoría de síntomas tras diodo, pero también costras, dolor y alteración temporal del transporte de moco. Los propios autores pidieron seguimiento más largo para evaluar complicaciones tardías y recurrencia. [10]
Cauterización del sangrado nasal
La guía AAO-HNSF de Tunkel y colaboradores (2020) incluye la cauterización entre las opciones para un punto de sangrado identificado. Cuando se elige cauterizar, recomienda anestesiar la zona y limitar la aplicación al sitio activo o sospechoso. También contempla evaluación adicional cuando persiste o recurre el sangrado. [11]
Sangrado y evaluación pronta
La guía distingue a quienes requieren manejo rápido y recomienda endoscopía nasal para sangrado recurrente unilateral o que reaparece pese al tratamiento. También exige considerar factores que aumentan la gravedad, como el uso de anticoagulantes. [11]
Sangrado abundante que no para, tras un golpe, o mientras se toman anticoagulantes: URGENCIAS. Nariz tapada de un solo lado de forma persistente o acompañada de sangre: ve pronto al otorrino.
Fuentes
Clark DW, et al. Nasal airway obstruction: Prevalence and anatomic contributors. 2018. PMID: 30036414. DOI: 10.1177/014556131809700615.
Harju T, et al. A prospective, randomized, placebo-controlled study of inferior turbinate surgery. 2018. PMID: 29392727. DOI: 10.1002/lary.27103.
Kisser U, et al. Diode laser versus radiofrequency treatment of the inferior turbinate — a randomized clinical trial. 2014. PMID: 25479227. DOI: 10.4193/Rhino14.001.
Zhang K, et al. Systematic Review of Surgical Interventions for Inferior Turbinate Hypertrophy. 2023 (en línea 2022). PMID: 36315624. DOI: 10.1177/19458924221134555.
Kanesan N, et al. Microdebrider-assisted inferior turbinoplasty versus other surgical techniques. 2022. PMID: 36541379. DOI: 10.14639/0392-100X-N1896.
Harju T, Numminen J. The Long-term Effect of Inferior Turbinate Surgery Techniques on Nasal Obstruction and Quality of Life. 2022 (en línea 2021). PMID: 34612723. DOI: 10.1177/00034894211049573.
Han JK, et al. Clinical Consensus Statement: Septoplasty with or without Inferior Turbinate Reduction. 2015. PMID: 26527752. DOI: 10.1177/0194599815606435.
Doreyawar V, et al. Inferior turbinate reduction: Diode laser or conventional partial turbinectomy? 2018. PMID: 29493725. DOI: 10.1177/0145561318097001-204.
Caussade S, et al. Prevalencia de síntomas de rinitis alérgica y su relación con factores de riesgo en escolares de Santiago, Chile. 2006. PMID: 16758081. DOI: 10.4067/S0034-98872006000400008.
Parida PK, et al. Diode laser turbinate reduction in the treatment of symptomatic inferior turbinate hypertrophy. 2013 (en línea 2012). PMID: 24427675. DOI: 10.1007/s12070-012-0515-8.
Tunkel DE, et al. Clinical Practice Guideline: Nosebleed (Epistaxis). 2020. PMID: 31910111. DOI: 10.1177/0194599819890327.
Bahadur Mahato N, et al. Diode Laser Reduction of Symptomatic Inferior Turbinate Hypertrophy. 2018. PMID: 31065143. DOI: 10.31729/jnma.4005.